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Conectadamente inconexos

El futuro se extiende ampliamente a mi alrededor, dejando huellas de lo que fue y de lo que se perdió. Intento abrazarlo todo con una extraña admiración, aunque no pueda evitar esa pizca de desazón. ​He terminado con el papeleo, con las listas, con el agobio, ese muro administrativo de un ahogo infernal. Ahora que el ruido se apaga, reconozco el valor de lo obvio: esta calma extraña es, por fin, mi estado natural. ​Quiero ser capaz de convertir mi vacilación en una hermosa luz que nos ilumine el camino. Cuando éramos nada, cuando la vida nos comió, aprendimos que el caos nunca fue nuestro destino. ​Nos conocimos como seres incompletos, conectadamente inconexos, pero estamos en el aquí y el ahora, sumando nuestros sueños, para aprender, de nuevo, a caminar. ​Ahora cierro una etapa, el empleo se desvanece, no siento el vértigo de antes ni la prisa por correr. Sé que el trabajo cambia, que el mundo a veces oscurece, pero tengo el mapa claro: el refugio es nuestra red de ser. ​Lo que no po...

La velocidad del suelo

​Pensaba que la calma era un pacto conmigo misma, pero el ruido exterior siempre encuentra su rendija. Me tachan de secreta, me miden bajo su prisma, mientras sus excusas baratas se vuelven una herida. ¿Se sorprenden de que sea novia, de mis formas y mi luz? Cuando han sido sus ausencias las que han pesado como cruz. ​Ahora los papeles pesan más que los tejidos, las firmas, las ventanillas, el agobio burocrático. Entre la nueva prueba médica y fármacos recién medidos, el cuerpo me protesta en un idioma casi errático. El reloj no se detiene, el mundo exige mi cara, mientras preparo el aviso de la marcha que me depara. ​El mundo corre más deprisa que mis pies, mientras la vida me atropella una y otra vez. Intento que no afecte, procuro tener templanza, pero a veces el desborde le gana a la balanza. ​Sumo las clases de dibujo, el hogar que nunca frena, intentando mantener a flote este rincón digital. Pero no tarda el varapalo que me duplica la pena: una nueva historia que no alcanza ni la...

El mar que nos trajo a casa

​Durante años el silencio fue mi único refugio, un muro de defensa ante un pasado de naufragio. Las manos que debían protegerme me rompieron, y en el miedo a abrir la puerta mis pasos se perdieron. Cargaba un equipaje que pesaba como el hierro, convencida de que nadie entraría en mi encierro. No fue falta de opciones, fue exceso de armadura: buscar a quien no huyera de mi grieta y mi amargura. ​Y entonces, en el punto de mi mayor fragilidad, apareciste tú, como una tregua de verdad. ​No fue un rayo de cine ni un estallido de luz, fue un goteo de presencia que cargó con mi cruz. Mientras mi cuerpo fallaba y mi origen era un muro, tú fuiste el faro fijo que alumbraba mi oscuro. Te quedaste en la puerta del hospital de mi alma, decidiendo que mis sombras no te robaban la calma. ​Nos hemos salvado en los turnos de la vida, yo sostuve tu mano ante la pérdida y la despedida. Tú sostuviste la mía cuando el ayer me hundía, siendo el soporte vital que mi cuerpo no tenía. ​A día de hoy el mapa s...

La Tregua del Humo

 ​He cambiado de mesa, de rutina y de aire, trabajo de lo nuestro, en un paréntesis pactado. Con una amiga al lado, el caos es menos baile, aunque el orden se ausente en un sistema desordenado. Estoy a gusto, sí, pero el estreno tiene fecha, y la inercia de darlo todo a veces me deja maltrecha. ​Marzo ha vuelto a oler a pólvora y a azúcar fino, he buscado a la niña que lanzaba estallidos sin miedo. Pero al mirar las luces, he sentido el filo del destino: cómo cambian las calles, cómo el tiempo se nos va entre los dedos. He hecho lo de siempre para sentir que nada ha cambiado, pero el espejo no miente y el alma sabe lo que ha pasado. ​Un estreno que brilla, un eco que asombra, la ausencia que acompaña bajo tanta sombra. Voy midiendo el pulso de lo que he ganado, mientras suelto el lastre de lo que he cargado. ​Y en medio del ruido, tu ausencia se siente en relieve, la esperanza de verte sigue siendo un horizonte lejano. No es un reproche, es que el invierno se hace menos breve si me...

Nuestra sinfonía de hierro y treguas

 Busco el ritmo que le dé sentido a nuestro baile, me pierdo en estribillos de amores de cristal. Escucho a Queen, a Gaga, busco en cada detalle, pero ninguna letra cuenta nuestra verdad. Nuestra historia no se grabó en un estudio de moda, se escribió entre vías, batas, y un "hola" digital. Dicen que el amor es química, pero lo nuestro fue un viaje, una profecía de gatos y una salud que flaqueaba. Casi no voy, casi me rindo, casi pierdo el coraje, pero allí estabas tú, mientras mi cuerpo se quebraba. No viste a una chica enferma de la que era mejor huir, viste mi alma y decidiste que te ibas a quedar a vivir. ​Si el mundo se cae, que nos pille de la mano, que nuestro "sí" sea el refugio de lo que ayer fue lejano. Me salvaste la vida. No es una frase hecha, es un grito. Fuiste el soporte vital cuando yo era un campo de batalla. Diseñamos nuestro mapa mientras el mundo, maldito, se cerraba por miedo y nos ponía una pantalla. Un año de mensajes, de besos en pausa y de ...

Entre el ruido y el blanco

​El calendario cambia de piel, pero mis pies siguen siendo los mismos. Dicen que enero es un inicio, una hoja en blanco, un decreto, pero yo sé que los domingos de invierno no entienden de abismos, y que el tiempo no se cura solo por guardar un secreto. ​Siento el peso de las metas que otros dibujan sobre mi espalda, las expectativas que crecen con cada cifra que el año suma. Me piden planes, me exigen logros, me miden la talla, mientras yo intento que mi propia voz no se pierda en la bruma. ​Pero este año el aire huele distinto, tiene otro dulce brillo, un murmullo de flores, de listas interminables y de nervios. Estoy sentada entre detalles y dudas, lo complejo y lo sencillo, dibujando una fecha que me hace temblar hasta los proverbios. ​Organizar una vida es difícil, organizar un día es un arte, y mi boda es ese mapa que ahora mismo no sé cómo leer. Estoy feliz, pero el pulso se me escapa en cualquier parte, con el miedo de quien tiene tanto amor que teme perder. ​Siento el peso de ...