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Mostrando entradas de junio, 2026

La marea que viene y va

Durante años fui el árbol donde os refugiasteis, la paciencia en la mesa y el saber que escuchasteis. Sabía que el mar venía, que la orilla se alejaba, y me fui despidiendo mientras mi sol se apagaba. No quise dejaros ruido, ni dudas, ni cuentas, solo el peso de un carácter que se calma en las tormentas. Me fui con paso lento, en silencio, como suelo, con la paz de quien sabe que os deja vuestro cielo. ​Y ahora que el tiempo estira nuestra distancia, solo os pido una cosa con toda mi relevancia: Ante todo sed buenos, que la bondad sea el faro, en un mundo que a veces se vuelve oscuro y raro. ​Recuerdo las clases, los números, los días, enseñarte que la lógica también era alegría. Las cartas en la mesa con la abuela y tu hermano, aquella complicidad que apretábamos con la mano. Bailamos en la cocina, tonteando entre las risas, mientras tú te tragabas las penas y las prisas. Vi tus lágrimas guardadas por hacerme feliz, y ese esfuerzo, pequeña, es mi mayor raíz. ​Me fui sabiendo que ella ...

Conectadamente inconexos

El futuro se extiende ampliamente a mi alrededor, dejando huellas de lo que fue y de lo que se perdió. Intento abrazarlo todo con una extraña admiración, aunque no pueda evitar esa pizca de desazón. ​He terminado con el papeleo, con las listas, con el agobio, ese muro administrativo de un ahogo infernal. Ahora que el ruido se apaga, reconozco el valor de lo obvio: esta calma extraña es, por fin, mi estado natural. ​Quiero ser capaz de convertir mi vacilación en una hermosa luz que nos ilumine el camino. Cuando éramos nada, cuando la vida nos comió, aprendimos que el caos nunca fue nuestro destino. ​Nos conocimos como seres incompletos, conectadamente inconexos, pero estamos en el aquí y el ahora, sumando nuestros sueños, para aprender, de nuevo, a caminar. ​Ahora cierro una etapa, el empleo se desvanece, no siento el vértigo de antes ni la prisa por correr. Sé que el trabajo cambia, que el mundo a veces oscurece, pero tengo el mapa claro: el refugio es nuestra red de ser. ​Lo que no po...