El mar que nos trajo a casa

​Durante años el silencio fue mi único refugio,
un muro de defensa ante un pasado de naufragio.
Las manos que debían protegerme me rompieron,
y en el miedo a abrir la puerta mis pasos se perdieron.
Cargaba un equipaje que pesaba como el hierro,
convencida de que nadie entraría en mi encierro.
No fue falta de opciones, fue exceso de armadura:
buscar a quien no huyera de mi grieta y mi amargura.

​Y entonces, en el punto de mi mayor fragilidad,
apareciste tú, como una tregua de verdad.

​No fue un rayo de cine ni un estallido de luz,
fue un goteo de presencia que cargó con mi cruz.
Mientras mi cuerpo fallaba y mi origen era un muro,
tú fuiste el faro fijo que alumbraba mi oscuro.
Te quedaste en la puerta del hospital de mi alma,
decidiendo que mis sombras no te robaban la calma.

​Nos hemos salvado en los turnos de la vida,
yo sostuve tu mano ante la pérdida y la despedida.
Tú sostuviste la mía cuando el ayer me hundía,
siendo el soporte vital que mi cuerpo no tenía.

​A día de hoy el mapa sigue siendo un extraño,
con kilómetros de ausencia que nos hacen algo de daño.
Inestables en lo laboral, sin saber dónde anidar,
pero con una brújula que no para de marcar.
Hemos dicho que "sí" en mitad de la tormenta,
un sí que no es ciego, que es maduro y que cuenta.
Porque aunque a veces peleemos y el día se haga gris,
ya no concibo un mañana donde no seas mi raíz.

​ Porque en el punto de mi mayor fragilidad,
apareciste tú, como una tregua de verdad.

​Como suena en "Umi e", hacia un mar desconocido,
caminamos de frente a lo que aún no hemos vivido.
Me da miedo el futuro, lo que no puedo controlar,
pero contigo el destino es una persona, no un lugar.
Casarme contigo es gritar que ya no voy sola,
que el equipaje tiene ruedas sobre cada nueva ola.

​Nos hemos salvado en los turnos de la vida,
yo sostuve tu mano ante la pérdida y la despedida.
Tú sostuviste la mía cuando el ayer me hundía,
siendo el soporte vital que mi cuerpo no tenía.

​Atesoro cada mensaje y cada plan por venir,
porque son el aire justo que me ayuda a resistir.
Contigo el futuro ya no es una amenaza fría,
sino una promesa que cumplimos día tras día.

https://youtu.be/yXr4cAGslwI?si=azBU-6shzWeAA7wR
Como si fuera un eco de mi propia experiencia, dejo la melodía que me ha servido de brújula. Porque a veces, cuando no sabemos cómo avanzar, el mar nos enseña el camino.

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