La velocidad del suelo
Pensaba que la calma era un pacto conmigo misma,
pero el ruido exterior siempre encuentra su rendija.
Me tachan de secreta, me miden bajo su prisma,
mientras sus excusas baratas se vuelven una herida.
¿Se sorprenden de que sea novia, de mis formas y mi luz?
Cuando han sido sus ausencias las que han pesado como cruz.
pero el ruido exterior siempre encuentra su rendija.
Me tachan de secreta, me miden bajo su prisma,
mientras sus excusas baratas se vuelven una herida.
¿Se sorprenden de que sea novia, de mis formas y mi luz?
Cuando han sido sus ausencias las que han pesado como cruz.
Ahora los papeles pesan más que los tejidos,
las firmas, las ventanillas, el agobio burocrático.
Entre la nueva prueba médica y fármacos recién medidos,
el cuerpo me protesta en un idioma casi errático.
El reloj no se detiene, el mundo exige mi cara,
mientras preparo el aviso de la marcha que me depara.
El mundo corre más deprisa que mis pies,
mientras la vida me atropella una y otra vez.
Intento que no afecte, procuro tener templanza,
pero a veces el desborde le gana a la balanza.
Sumo las clases de dibujo, el hogar que nunca frena,
intentando mantener a flote este rincón digital.
Pero no tarda el varapalo que me duplica la pena:
una nueva historia que no alcanza ni la fase final.
Es una montaña rusa que marea la mirada,
donde cada subida tiene una caída pactada.
Pronto dejaré este taller, el tiempo se termina,
un verano ineludible me reclama en otra vía.
Les diré que volveré cuando la marea remita,
intentando rescatar un poco de mi energía.
Estoy cansada, deprimida, con el alma sobrepasada,
viendo cómo la inercia me deja la mente agotada.
El mundo corre más deprisa que mis pies,
mientras la vida me atropella una y otra vez.
Intento que no afecte, procuro tener templanza,
pero a veces el desborde le gana a la balanza.
Sé que el mundo seguirá girando aunque yo me baje un rato,
intento que las tareas no queden en el rincón del olvido.
Hoy no le rindo cuentas a ningún nuevo contrato,
solo reclamo el derecho a sentirme como me he sentido.
Porque estar rota también es parte de este largo camino,
y frenar el suelo sin estrellarme es mi único destino.
Comentarios
Publicar un comentario