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Mostrando entradas de abril, 2026

El mar que nos trajo a casa

​Durante años el silencio fue mi único refugio, un muro de defensa ante un pasado de naufragio. Las manos que debían protegerme me rompieron, y en el miedo a abrir la puerta mis pasos se perdieron. Cargaba un equipaje que pesaba como el hierro, convencida de que nadie entraría en mi encierro. No fue falta de opciones, fue exceso de armadura: buscar a quien no huyera de mi grieta y mi amargura. ​Y entonces, en el punto de mi mayor fragilidad, apareciste tú, como una tregua de verdad. ​No fue un rayo de cine ni un estallido de luz, fue un goteo de presencia que cargó con mi cruz. Mientras mi cuerpo fallaba y mi origen era un muro, tú fuiste el faro fijo que alumbraba mi oscuro. Te quedaste en la puerta del hospital de mi alma, decidiendo que mis sombras no te robaban la calma. ​Nos hemos salvado en los turnos de la vida, yo sostuve tu mano ante la pérdida y la despedida. Tú sostuviste la mía cuando el ayer me hundía, siendo el soporte vital que mi cuerpo no tenía. ​A día de hoy el mapa s...