Nuestra sinfonía de hierro y treguas
Busco el ritmo que le dé sentido a nuestro baile,
me pierdo en estribillos de amores de cristal.
Escucho a Queen, a Gaga, busco en cada detalle,
pero ninguna letra cuenta nuestra verdad.
Nuestra historia no se grabó en un estudio de moda,
se escribió entre vías, batas, y un "hola" digital.
Dicen que el amor es química, pero lo nuestro fue un viaje,
una profecía de gatos y una salud que flaqueaba.
Casi no voy, casi me rindo, casi pierdo el coraje,
pero allí estabas tú, mientras mi cuerpo se quebraba.
No viste a una chica enferma de la que era mejor huir,
viste mi alma y decidiste que te ibas a quedar a vivir.
Si el mundo se cae, que nos pille de la mano,
que nuestro "sí" sea el refugio de lo que ayer fue lejano.
Me salvaste la vida. No es una frase hecha, es un grito.
Fuiste el soporte vital cuando yo era un campo de batalla.
Diseñamos nuestro mapa mientras el mundo, maldito,
se cerraba por miedo y nos ponía una pantalla.
Un año de mensajes, de besos en pausa y de espera,
conociéndote todo, pero temiendo que se desvaneciera.
Si me preguntan de qué estamos hechos, diré que de hierro.
De treguas ganadas al asfalto y de días que son condenas.
Tú me sostuviste el alma cuando padecía mi encierro,
y yo quise ser tu apoyo cuando la vida te trajo penas.
Cuando Triana se fue, cuando la luz de tu madre se apagó,
cuando el corazón de tu padre, se detuvo y nos rompió.
Si el mundo se cae, que nos pille de la mano,
que nuestro "sí" sea el refugio de lo que ayer fue lejano.
He querido estar ahí, en cada golpe, en cada ausencia,
porque amar es también sujetar el peso del vacío ajeno.
Lo nuestro no es empalagoso, es una dulce insolvencia,
un amor de piezas, de frikezas y de un refugio pleno.
Si el mundo se cae -y se nos ha caído tantas veces-,
sabemos que tenemos la fuerza para reconstruirlo con creces.
Las despedidas aún duelen, el tren sigue oliendo a olvido,
pero ya no nos asustan los kilómetros de distancia.
Porque hemos construido un hogar que no estaba previsto,
con chistes internos y una fe que no entiende de arrogancia.
Gracias por quedarte cuando todo era feo y oscuro.
Gracias por ser mi lugar seguro, mi presente y mi futuro.
Estoy lista para que el "sí" deje de ser una señal de red,
y se convierta, por fin, en el suelo que pisen mis pies.
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