Entradas

Entre el ruido y el blanco

​El calendario cambia de piel, pero mis pies siguen siendo los mismos. Dicen que enero es un inicio, una hoja en blanco, un decreto, pero yo sé que los domingos de invierno no entienden de abismos, y que el tiempo no se cura solo por guardar un secreto. ​Siento el peso de las metas que otros dibujan sobre mi espalda, las expectativas que crecen con cada cifra que el año suma. Me piden planes, me exigen logros, me miden la talla, mientras yo intento que mi propia voz no se pierda en la bruma. ​Pero este año el aire huele distinto, tiene otro dulce brillo, un murmullo de flores, de listas interminables y de nervios. Estoy sentada entre detalles y dudas, lo complejo y lo sencillo, dibujando una fecha que me hace temblar hasta los proverbios. ​Organizar una vida es difícil, organizar un día es un arte, y mi boda es ese mapa que ahora mismo no sé cómo leer. Estoy feliz, pero el pulso se me escapa en cualquier parte, con el miedo de quien tiene tanto amor que teme perder. ​Siento el peso de ...

El Filtro de las Luces

 ​Siempre fuimos tres, buscando la excusa de ser muchos; por eso amo el desorden organizado, la casa llena, la prisa. Me gusta el ruido que no es el mío, el calor que me anuncia, la tregua forzada que diciembre siempre trae consigo. ​Es fácil decir que son fiestas impostadas, un teatro, pero yo sigo comprando el brillo y la puesta en escena. Envolver el regalo, ir a ver belenes, ese simple trato que el alma necesita para sentirse, una vez más, plena. ​Pongo el filtro de las luces y dejo que el color me sane. Me ciego con la guirnalda para no ver la herida, y el mal rollo en la mesa de al lado se queda. Elijo la calidez por encima del hastío, dejo que se esfume. ​Y aunque haya sillas vacías, y se sienta el silencio, ellos están más presentes, se vuelven memoria viva. Recordar es la forma más bella de decir "Yo te quiero," la prueba urgente de que la conexión no se olvida. ​Y por cada hueco, la familia ahora es más fuerte, nuestro amor se suma a esta extraña tradición. Es la pr...

El santuario que elijo

 He estado intentando equilibrar dos vidas que parecen incompatibles, una que me humaniza y otra que constantemente me agota. Me está costando encontrar mi lugar, pero estoy en ello, me cansé de esconderme y voy a ir a por todo. Esperé mucho tiempo para poder derribar los muros entre quien esperaban que fuera y quien finalmente soy. He ido construyendo mi paz pieza a pieza, sola, pero tu presencia es lo que me hace sentir en casa. Cuando me abrazas, mi corazón empieza a latir sin control, entonces mi cabeza se pone ligera y el mundo se esfuma. Espero que todo lo malo pase fuera de nuestro vínculo, que la exigencia y la prisa se queden en la externa bruma. Me he desnudado y te he mostrado el cristal de mi alma sin temor a la rotura. Porque sé que soy sólo yo, pero todo es mejor cuando estamos cerca. Me mantienes en tierra y yo te mantengo embriagado, porque nos amamos y todo es mejor cuando estamos juntos. Ya sé que no necesito a nadie para sostenerme, pero te elijo para construir e...

El Bucle de Cristal

 Me han visto fuerte, me han visto de pie, caminando sobre un suelo que creí firme. Pero quien vive roto, sabe qué es caer, y sabe que el reinicio siempre va a volver. ​Hay días de tregua, momentos de sol, donde la vida parece que me recuerda su nombre. Pero sé que es un respiro, no un farol, y que el fantasma de la recaída nunca se esconde. ​Vivo en el miedo constante de volver al inicio, a esa parálisis que roba mis horas y mi voz. La vida en pausa, el mismo contínuo sacrificio, el bucle que se cierra sin un porqué que se me hace atroz. ​Por fuera, sonrisas que pintan un día normal, un lienzo de humor que nadie sospecha. Pero por dentro siento el descenso brutal, peldaño a peldaño, la tristeza que se junta. ​Siento que mi estado emocional pende de un hilo, una cuerda tensa en la que no puedo confiar. Y duele la verdad: que mi cuerpo es mi exilio, y mi miedo a ser carga, la losa más familiar. Vivo en el miedo constante de volver al inicio, a esa parálisis que roba mis horas y mi v...

Entre nuestro mapa vital

​Dije 'sí' a un destino y a una vida contigo.  Dije 'sí' sabiendo que no somos niños jugando a querernos,  que hay tantas implicaciones como momentos.  Dije 'sí' porque me haces pensar con cariño en un futuro  que antes solo me causaba miedo y hastío.  Y en un mundo donde es difícil que mostrarse frágil se convierta en una fortaleza,  contigo esa vulnerabilidad se ha terminado convirtiendo en mi hogar. ​Pero esta ciudad no me habla, no me susurra su nombre.  Y aunque tu mano es mi refugio, mi alma aún se siente una extranjera.  Desconozco sus calles, sus barrios peligrosos, sus recovecos.  Aquí soy la turista de un mundo que es tuyo ya.  Conozco tus mapas, pero me pierdo entre los míos. ​Tengo miedo de no ser más que una sombra, una versión más pequeña de mí.  Tengo miedo de dejar atrás las calles que hablaban mi idioma  y desaparecer poco a poco entre los rescoldos de tu vida.  De ser solo la que espera, que mi voz se es...

Me recuerdas

Me recuerdas a las cosas bonitas de la vida, a esa melodía que me cura el alma. Me recuerdas a lo que sabe la risa, al instante en que se escapan las lágrimas. Me recuerdas lo que es ser feliz haciendo tonterías, a la ligereza del alma en su estado más puro. Me recuerdas qué se siente viviendo en el sol, dejando atrás cada sombra, cada muro. Solo me dejaría robar el corazón por ti, viendo cómo bailas sin ropa, sin miedos. Volviéndome adicta a cosas que no imaginaba, y en cada nuevo día, rompiendo viejos ruegos. Me recuerdas lo que se siente al ser amada, no con palabras huecas, sino con hechos. A despertar en la calma más profunda, y a sentir mi hogar en tus brazos, sin pretextos. Me recuerdas que lo difícil también se va, que somos como esos malditos locos de los gatos. Me recuerdas lo que significa querer un futuro, y todo lo que en la vida hemos ganado juntos. Solo me dejaría robar el corazón por ti, viendo cómo bailas sin ropa, sin miedos. Volviendome adicta a cosas que no imaginab...

Brillantes noches de verano

El sol nos va derritiendo el alma, en esta lenta danza de un julio que no miente. Se escapan las sombras, llega la calma, y el mundo se tiñe de un color diferente. Creía conocer la prisa, la despedida, los finales que queman como el asfalto. Pero ahora tu risa, una canción sin medida, me enseña el cielo despejado en cada asalto. Me acuerdo de la prisa que vivía, de andar perdida, sin rumbo ni paz. Mas hoy tu calma me ilumina el día, y mi alma ya no quiere mirar atrás. Bajo la luna cómplice, sin prisas, navegamos el tiempo, libres al fin. Cada estrella es una de tus sonrisas, un camino nuevo sin un triste fin. Quizás esto sea un sueño, un espejismo, arena en los pies, sal adherida a la piel. Pero este verano lleva tu sabor mismo, sabor a risa y a vida, sabor a miel. Ya no es la arena que se lleva el viento, ni una ola que rompe en la orilla y se va. Es la sincera promesa en cada momento, un "sí" que mi alma no dejará marchar. Tu mano en la mía, una promesa silente, que no nece...