La carga invisible

He pedido ayuda, pero mi voz se pierde,
Entre el ruido del mundo, en la prisa de la vida.
He buscado varias veces la manera
Pero ya no comprendo cómo sanar,
Cuando estoy sola, mis lágrimas se derraman.

Siempre fuerte, fui un muro ante la tormenta,
Soportando el peso, con una sonrisa fingida.
He sostenido a la gente tanto tiempo
Que yo sola sostenerme ya no puedo,
Y la herida interna, cada vez más profunda.

Y es que la soledad es un peso en el alma,
Me aplasta en silencio, en esta oscura calma.
Temo haberlo dado todo y que no haya nadie para salvarme,
Pero el mundo sigue girando alrededor, siempre indiferente.

He dado mi todo, sin esperar nada a cambio,
Pero la gratitud se ha vuelto extraña.
Mis días se mantienen en una oscuridad contínua,
Y mi alma cansada, pide paz, necesita un momento.

En este laberinto, sin salida a la vista,
Busco un hilo de luz, una mano amiga.
Pero la duda me enviste, el miedo me paraliza,
Y sigo sumergido en esta noche sin vigilia.

Y es que la soledad es un peso en el alma,
Me aplasta en silencio, en esta oscura calma.
Temo haberlo dado todo y que no haya nadie para salvarme,
Pero el mundo sigue girando alrededor, siempre indiferente.

Quizás algún día, cuando las sombras se vayan,
Y el sol vuelva a brillar en mi ventana,
Podré sanar las heridas, y volver a empezar.
Mientras tanto, seguiré buscando una mañana.


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