¿Qué sería de mí si no fuera por la lluvia?
Aquella que limpia y depura cada parte de mi alma en esos días oscuros en
los que se siente como todo sale mal y cada situación empeora más y más.
¿Qué sería de mí si no fuera por el viento?
Aquel que aleja todas las malas ideas sin fundamento y que trata 
de mantenerme serena incluso en los momentos más críticos.
¿Qué sería de mi si no fuera por el mar?
El que calma mis inquietudes y del que siempre se 
hace uso para mostrar preciosas palabras al mundo.
¿Qué sería de mí si no fuera por las plantas?
Que llenan de oxígeno mi cuerpo inútil sin él y de hermosura 
este pequeño paraíso en el cual nos hemos aposentado.
¿Qué sería de mí sin mi familia?
Que me apoya aunque no sea necesario 
y quien siempre cuidará de mi.
¿Qué sucedería si todo, absolutamente todo, se perdiera?
No seríamos capaces de sobrevivir, porque amo cada parte de este mundo, porque sin él 
me sentiría perdida y vacía, porque no hay nada más grande que amar que lo que te rodea.
Hay que dejar el amor por uno mismo para poder apreciar la inconmensurable sensibilidad, inspiración y belleza que nos rodea, porque sin ella no somos nada. Sin ella, nos perdemos a 
nosotros mismos y doy gracias a la vida por haberme concedido eso, porque siempre estará conmigo.

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